domingo, 19 de agosto de 2007

Obsesión

Anoche soñé
que te arrancaba la piel;

el tenso filo de mi sexo
se deslizaba lento
por el frágil lienzo
de tu espalda,
hundiéndose,
descubriendo ante mis ojos
los rojos orbes musculares
bañados en tibia sangre.

Entre lujuria y agonía
te entregabas,
mirándome;

en oníricos eros te veía:

realmente parecía sentir
el calor de tu carne
haciéndose mía...

Anoche lo soñé:
te arrancaba la piel

y con ella me cubría.

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