lunes, 13 de septiembre de 2010

que tu piel ...

que tu piel
recuerde

el espontáneo recorrido de mis besos
sobre la fragilidad de tu espalda;
la presión de mis manos
tomándote por la cintura;
la búsqueda convulsiva de mi cuerpo
en pos del tuyo,
empapados en sudor
y en la más tierna y delirante locura.

mi piel
ya conoce

el calor de tus labios
sobre quien decide
la etrepitosa propagación de la especie.
ansioso él espera

[como siempre]

que un dulce y suave estertor
inmortalice
tan efímero momento
en los majestuosos libros

de la memoria
y del placer.

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