llegué a casa
con la esperanza
de tenerte
en el contestador
en forma de mensaje
con un hola,
un llamame.
pero no.
sé que lo detestas,
tanto como yo
a estos perros
y a estos gatos
que no me dejan dormir.
y es raro, me digo,
cómo el ronronear
de un par de gatos
puede alterar los nervios
de un veintenar de perros.
no hay otros sonidos.
ni autos, ni sirenas,
ni colectivos
(ni tus ronquidos).
sólo y sediento de vos
algo ebrio escribo.
y luciano susurra su nuevo tema
a través de estos walkman
que logran disipar
a estos perros celosos
que mascullan entre dientes
porque en los tejados
gimiendo a su manera
un gato y una gata
festejan
haciendo el amor.
Martín Toyé ©
Julio 2011
Derechos reservados
lunes, 11 de julio de 2011
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