dejarme caer
en tus brazos
no sanó
las heridas,
sino que peor
humedecieron
las grietas
que en la piel
afloraban
para que te introdujeras
luego,
haciéndote
dueño del dolor.
Martín Toyé ©
16 de julio, 2011
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sábado, 16 de julio de 2011
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